Las de Juanga (Día 10)
Me gusta empezar mis críticas musicales con la frase “No soy Experto en música pero…” para que mis amigos echen a tras la cabeza y pongan su mejor gesto mientras yo enumero las diversas razones por las que no me gusta escuchar tal o cual cosa…
Hoy quiero decir no soy experto en música pero como respeto a Juanga. Ayer volvía de la ciudad de Monterrey y aborde un taxi cerca de la media noche. Todo iba de lo más normal hasta que en el primer semáforo en rojo el taxista tomo un CD de la guantera y con apuro lo clavo en el reproductor del auto. El grito de “Necesito un buen amor” desenterró cientos de recuerdos que tenía puestos bajo tierra hace muchas lunas.
Nunca he sido fanático de Juan Gabriel, es más odio mucho su película del Noa Noa y disfrute con gozo morboso el video de su caída. Como muchos de los heterosexuales del país aborrezco su maquillado rostro y su plástica expresión buscadora de la aprobación de las amas de casa esclavas de Televisa. Y sin embargo la frase “Aunque intentes olvidarme, siempre volverás una y otra vez, una y otra vez, siempre volverás” me dolió hasta los huesos. Si, ya sé que esa es otra rola, era un disco de éxitos al parecer. Mientras escuchaba a Juanga clamar por su querida pensaba, ya nadie escribe así, ya nadie frasea de esa manera. ¿Será que en 20 años más estudiaran a Juanga en las escuelas de música? ¿Será debate trillado la influencia de los versos del divo de Juárez sobre el folklore de la década uno? Trate de buscar en mi memoria un cantautor nacional actual que suplicara por perdón mientras seguía amando con la misma intensidad que él. Pasaron algunos nombres por mi cabeza pero ninguno pudo hacerme decir “caray” con tanta complicidad.
¿Porque Juanga no escribió el tema del bicentenario? Espera, vayamos a lo más básico ¿aun está vivo? No sé. ¿No tengo dinero debería ser nuestro himno y filosofía de vida? “Aunque intentes olvidarme, siempre volverás una y otra vez, una y otra vez, siempre volverás”. Veinte minutos de desgarradoras frases que inundaban mi pecho de lúgubres emociones, porque con “las de Juanga” me dan ganas como de llorar, bastaron para que me cuestionara porque en toda mi vida nunca había apreciado a Juan Gabriel y sus excelentísimas composiciones. Me fui a dormir alarmado por lo pre juicioso que había sido durante estos 28 años de vida en los que juzgue y señale a todos aquellos que expresaban su gusto por la música de Alberto Aguilera Valadez.
Entonces amaneció, y la necesidad de azúcar que recorría mi cuerpo ya no era tan fuerte como la noche anterior. Pensando con más claridad ¿que fue todo ese viaje musicalizado por la “loca esa”? Tratando de encontrar algo de perspectiva veo en youtube sus ridículos trajes de lentejuelas y una vez más quiero vomitar. Oigo su voz de provinciano sincero y me parece un discurso falso y fuera de lugar. Escucho sus versos y de nuevo me parecen gastadas frases de sentimientos que no se si algún día tendré. Todas excepto una “aunque intentes olvidarme, siempre volverás una y otra vez, una y otra vez, siempre volverás”. Lo que me hacen 10 días sin coca-cola. Aún escucho decir dentro de mi cabeza “aunque intentes olvidarme, siempre volverás una y otra vez, una y otra vez, siempre volverás”. No soy experto en música pero desde que deje la coca-cola como respeto a Juan Gabriel.
